La Teología y el Método Ver, Juzgar y Actuar



Al acercarnos al quehacer de Dios en la humanidad y a la reflexión profunda sobre la fe, nos surgen algunas interrogantes. Ante todo,  ¿quién es ese Dios en el que decimos creer? ¿Qué nos mueve para hacer una reflexión teológica? y ¿Cómo hacer una reflexión teológica y desde que lugar? En definitiva, dar respuesta a estas cuestionantes es una empresa que necesitaría mucha reflexión y personas con más conocimiento teológico para hacerlo. En este escrito sólo se dará un pequeño acercamiento al método ‹‹ver, juzgar y actuar››.

I. Antecedente bíblico-teológico


1 El grito

Tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo encontramos un tema muy particular: el grito del hombre y Dios que escucha ese grito.

            1.1  ¿Dónde está tu hermano?

En el relato del libro del Génesis encontramos el asesinato de Abel por parte de Caín, su hermano. Es interesante el diálogo de Dios con Caín: ¿Dónde está tu hermano?...Se oye la sangre de tu hermano clamar a mi desde el suelo (Gn 4,9). Dios escucha la realidad que ha atentado contra la vida y la fraternidad.

1.2 El llanto del pueblo

El libro del Éxodo nos ofrece el acontecimiento de la liberación del Pueblo de Israel. Estando Israel esclavo en Egipto Dios le dice a Moisés, al encomendarle la misión de liberar al pueblo: He visto la aflicción de mi pueblo en Egipto; he escuchado el clamor ante sus opresores y conozco sus sufrimientos (Éx 3,7). Ante la realidad de opresión y sufrimiento de un pueblo, Dios no se queda sordo, escucha y envía a Moisés para que libere a su pueblo y lo conduzca a la tierra prometida.

1.3 Jesús y el grito.

En los evangelios encontramos muchos pasajes donde el amor, la ternura y la compasión de Dios, quedan manifestadas en la persona de Jesús. Ante muchas situaciones Jesús escucha el sufrimiento, el dolor y la injusticia que se cometían en su entorno.

Frente al sufrimiento de los enfermos, de los marginados y de los pecadores, Jesús siempre tiene el mensaje del Reino de Dios. Por la fe en Jesús los enfermos quedan sanos, los leprosos, los paralíticos, la hemorroisa, etc. Los pecadores siempre encuentran la acogida de Dios.

En la entrada de Jesús en Jerusalén encontramos un pueblo que aclama a Jesús. En este acontecimiento de la vida de Jesús el pueblo clama ¡Hosanna! Palabra que no fue traducida del arameo al griego y en la mayoría de ocasiones tampoco al castellano. El ¡Hosanna! del pueblo, significa ‹‹Sálvanos››, ‹‹Rescátanos›› o ‹‹Libéranos››. Estamos ante un grito del pueblo que quiere salvación, el rescate o la liberación de una situación que amenaza la vida 1.

Jesús en la cruz eleva su grito al Padre: ‹‹¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?›› (Mt 27, 46), ‹‹Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu›› (Lc 23,46).

El Nuevo Testamento culmina con el grito de la comunidad: ¡Ven, Señor Jesús! (Ap 22,20), a pesar de la persecución se mantiene la esperanza en Aquel que ha de venir.
En el grito Dios dice y se pronuncia, hay un quehacer de Dios, encontramos una acción salvadora, liberadora de Dios en su pueblo.  

Con todo lo anterior queremos resaltar el hecho de la fe en el Dios que está con su pueblo, que lo ha creado, que lo libera, que lo conduce por el desierto y lo lleva hasta la tierra prometida. Dios que acompaña a su pueblo en su historia. Fe en Dios que vive y camina con los pobres, oprimidos, marginados; la fe en el Dios de Jesús de Nazaret, en el Dios del Reino, que ante la muerte, el odio, la guerra, la desigualdad pronuncia su Palabra, Jesús Muerto y Resucitado-Exaltado.

Al mismo tiempo, presuponiendo la fe en el Dios liberador que ha hecho opción preferencial por el pobre con espíritu, colocamos el grito, la realidad, la praxis como punto de partido y como punto de llegada, teniendo entre ambos, la mediación de  la voz de Dios ‹‹la Palabras Revelada››, metodológicamente hablando, en el que hacer teológico.

II. Orígenes y difusión del método ‹‹ver, juzgar y actuar››

El método ‹‹ver, juzgar y actuar›› tiene sus orígenes en el método de revisión de vida de la Juventud Obrera Católica, que era animada por el P. Joseph Cardijn en las década de los treinta del Siglo XX; posteriormente fue asumido por la Acción Católica. Se trataba de una metodología para la acción transformadora de los cristianos en su entorno y superar así el divorcio entre fe y vida. Seguida de la primera guerra mundial, con la revolución industrial, las emigraciones y el desarrollo de las ciudades marcó la emergencia de grandes masas de trabajadores en las fábricas. La Juventud Obrera Católica, con la revisión de vida, se propuso que los jóvenes trabajadores descubrieran el sentido cristiano de la vida y la capacidad de transformar la historia desde la propia vocación2.

Una de las causas principales del éxito de este método fue el que representaba un método inductivo, porque partía de la situación, apartándose de los métodos tradicionales deductivos, que ideas generales y universales deducían lo que se debía hacer 3 .

III.   Momentos del  método

1.    Ver

Al referirnos al ‹‹ver›› inmediatamente se colocan frente a nosotros el órgano visual, los ojos, y los objetos que puestos delante de nosotros podemos verlos, observarlos, analizarlos. En el caso del método teológico que pone como primer momento el ‹‹ver››, un acto que involucra al sujeto que ve, y lo que se puede ver  que es visible por el efecto de la luz, los objetos puestos frente al sujeto que ve, son iluminados por la luz.



El sujeto que observa ya posee un a priori de lo que puede ver y posee una concepción del mundo y de la naturaleza que lo conduce a conceptualizar lo que mira. Y ante lo que no se conoce con certeza, el sujeto tiende a hacer analogía, el sujeto lo asocia con lo que conoce y conceptualiza lo que ha conocido.

El sujeto que ve posee una perspectiva de la realidad, eso nos lleva a decir que cada sujeto puede tener una concepción del mundo y la naturaleza distinta; cada uno puede percibir de diferente manera un mismo objeto. Con esto decimos que la visión no es igual para todos 4 .

En el caso del método teológico que estamos tratando, el ver es la medición socio-analítica, es arrancar de la praxis, de la realidad histórica, del grito que surge como luces, sombres, causas y tendencias 5 . Comienza por inclinarse sobre las condiciones reales en que se encuentra el oprimido, de cualquier orden que sea.

De lo que se trata es hacer una observación crítica de la realidad, echando mano de las herramientas facilitadas por las ciencias sociales. Esto pretende conocer la realidad en profundidad, estudiando el fondo ideológico de las personas, su horizonte y la filosofía imperante.

Un distinguido profesor decía que para conocer la cultura de un pueblo, él tenía que ver el templo parroquial, el cementerio, la plaza central y el mercado. Ya que en estos lugares podemos valorar la fe, el arte y la forma de relacionarse. Claro, en profundidad esta puede ser una concepción muy humilde de lo que queremos decir sobre el ‹‹ver›› como parte del método.

En la mediación socio-analítica se pretende la toma de consciencia de la realidad, escuchar el “grito” del pobre y del oprimido, de la realidad histórica que se está viviendo. Desde la fe escuchar lo que Dios dice en la realidad y a lo que me mueve Dios en esa realidad.

2.      Juzgar

Como segundo momento tenemos la medición hermenéutica, es el paso en que desde la Palabra de Dios se lee la realidad. Es hacernos la pregunta ¿Qué dice Dios sobre esta realidad? Vamos a la Escritura, a la Revelación de Dios con el “grito”, con toda la problemática de sufrimiento, dolor, exclusión, opresión, marginalidad, desigualdad en la que se vive. La hermenéutica que se hace en este segundo momento implica interrogar a la totalidad de la Escritura desde la óptica del “grito” 6 . Es aquí donde se hace vida el “Pronunciando” de Dios, donde la Revelación de Dios no se agota.

En el ‹‹juzgar›› podemos incluir dos momentos: el de la iluminación teológico-pastoral (fundamentos bíblicos y del magisterio eclesiástico), y el diagnóstico, en la que se formulan los “Desafíos”, lo que hace falta para alcanzar el ideal descrito en la iluminación 7 . La Palabra de Dios es escuchada, meditada, reflexionada y compartida. Esta Palabra es la que me habla y le habla a la realidad concreta. Esta Palabra es el “filtro” de la realidad y de mi realidad, que quiere conducir a la conversión estructural y personal.

En esta parte del método, la comunidad está de frente a dos proyectos: el Reino y el Anti-Reino. Esta es la hora del discernimiento, se contempla el “Deseo” de Dios y la realidad, realidad que no en todo está contra el Reino, pero que contiene el germen del anti-reino. La comunidad que ya ha hecho su opción fundamental que es Dios, su Reino, tiene delante una realidad de opresión, de miseria, de víctimas, que es desenmascarada por el Plan amoroso de Dios que es su Reino.

En el relato evangélico de las tentaciones de Jesús en el desierto podemos encontrar como frente a Jesús se colocan dos proyectos: el proyecto del mal y el proyecto de Dios. Lucas coloca como primera tentación el hecho de que el diablo le dice a Jesús: ‹‹si eres Hijo de Dios, di a estas piedras que se conviertan en pan.›› Jesús responde a dicha incitación: ‹‹No sólo de pan vive el hombre.››; Mateo  agregará a la respuesta de Jesús que el hombre vive ‹‹ de toda palabra que sale de la boca de Dios.›› (Lc 4,4 Mt 4,3-4). Ante la realidad de hambre, miseria e injusticia de la Palestina del tiempo de Jesús, la propuesta del proyecto del mal, de saciar el hambre individual, olvidándose del hambre y desigualdad que sufre el pueblo, la Palabra que sale de la boca de Dios será la solidaridad, el banquete del Reino que es para todos. Es ahí donde el método nos conduce a realizar una hermenéutica que discierne; el Pronunciando de  Dios da un horizonte, deja claro su proyecto de vida y fraternidad.

Del discernimiento que se hace de un proyecto que ha tomado el mal como forma de vida y del plan salvífico de Dios que es Reino, ubica a la comunidad de parte de qué proyecto está y hacia cual horizonte se quiere llegar. El hombre que es consciente de su realidad y de la realidad, y quiere seguir a Jesús y proseguir su causa, se plantea el “Desafío”: la conversión, la transformación de la realidad personal y de la realidad histórica, de la realidad estructural-social, que la Palabra de Dios y el magisterio eclesiástico ha iluminado.

3.      Actuar

En el tercer momento del método en el que estamos adentrándonos, encontramos la mediación práctica, el ‹‹actuar››. El método arranca de la praxis y lleva a la praxis teniendo como foco central la fe y el misterio revelado. Tendemos con esto a cambiar la realidad de la que hemos partido. Expresa lo que hay que hacer para responder a la situación analizada y valorada en el juzgar 8 .

Partiendo de la vida de Jesús, el evangelio de Lucas nos relata que después de haber tenido la experiencia en el desierto, Jesús vuelve a Nazaret, donde se había criado, va la sinagoga y lee el texto del profeta Isaías: ‹‹El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Noticia…››, al finalizar la lectura profética Jesús expresa que ‹‹Hoy se ha cumplido esta Escritura que acaban de oír››. (Cf. Lc 4, 14.16-22). El Espíritu que ha inspirado la Escritura y la Tradición lanza a la comunidad cristiana al anuncio de la Buena Noticia. Anunciar el evangelio de la vida a aquellos que no tienen vida en abundancia; anunciar de palabra y de obra la Buena Noticia de la liberación a aquellos que nunca reciben buenas noticias.

En los evangelios encontramos a un Dios operante, a un Dios actuante. No es un Dios que solo baja la mirada para ver a la tierra, sino el Dios de Jesucristo, el Dios de las Bienaventuranzas que vive y camina con su pueblo, haciendo presente su Reino en este mundo. El ‹‹actuar›› es la misma ‹‹Palabra›› creadora del Génesis ‹‹hágase›› (Gn 1,3). Ese mismo Espíritu que crea en el Génesis y da vida a todo por la ‹‹Palabra››, es el que mueve a la comunidad a ‹‹actuar››, a hacer vida el proyecto liberador de Dios, creando y transformando la realidad histórica en el ‹‹banquete del Reino››.

En la praxis encontramos el análisis coyuntural, donde se aprecia la correlación de fuerzas presentes. De igual manera se generan proyectos y programas, propuestas de lo que es históricamente visible. Se plantean las metas, estrategias y las tácticas más convenientes. Se tiene en cuenta la forma de relación ética y evangélica, mediante los valores y criterios de la moral y de la fe. Finalmente se puede llegar hasta el discurso del obrar directo, llevando hacia la acción, sirviendo de puente entre decisión y ejecución 9 .
Encontramos aquí una praxis integral, de todo el hombre y de toda la comunidad. El hombre que vive y anuncia el evangelio de Jesucristo y la comunidad que vive y proclama la buena noticia de la liberación.


IV. Aplicación pastoral del método

El método ‹‹Ver-Juzgar-Actuar›› en el campo pastoral ya es utilizado en muchos documentos eclesiásticos, en muchas diócesis y parroquias. En este momento sólo hacemos mención de cómo algunos lo utilizan para realizar la pastoral.

El método persigue una Evangelización Liberadora, donde la comunidad viva y anuncie la alegría y la buena noticia de la liberación. Para ello se elabora un plan pastoral que está compuesto de: Marco de la Realidad (ver), Marco Doctrinal (juzgar) y Marco Operativo (Actuar)



Marco de la Realidad

Marco Doctrinal

Marco Operativo
Realidad social
Realidad educativa
Realidad familiar
Realidad infantil
Realidad de los jóvenes
Realidad de la mujer
Realidad del adulto mayor
Realidad del hombre
Realidad de la salud
Realidad política
Realidad geográfica
Realidad religiosa
Realidad económica
Realidad tecnológica
Realidad ecológica

Sagradas Escrituras
Magisterio Eclesial
Magisterio Latinoamericano
Cartas pastorales

Objetivo general
Objetivos específicos
Tareas
Programación
Evaluación




Esta parte del plan se puede hacer con el siguiente esquema:



¿Qué?
¿Quiénes?
¿Cómo?
¿Cuándo?
¿Dónde?
Evaluación
Están presentes los objetivos, las acciones a realizar 
Se colocan los responsables de ejecutar los objetivos y actividades
Muestra las estrategias que se tomarán para llegar a los fines propuestos
Forma parte de la programación o calendarización, coloca la fecha de realización

Especifica el lugar donde se llevarán a cabo las actividades y a los que van dirigidas.
Se coloca el tiempo en el que será evaluada la actividad, para ver los logros, limitantes y sugerencias.





V. Espiritualidad del método

En el recorrido de esta pequeña aproximación al método hemos integrado el aspecto bíblico-espiritual del mismo. Iniciando con el elemento constitutivo de la fe en el Dios que escucha el grito de su pueblo sufriente y que se manifiesta cercano y solidario con la esa realidad. El método lleva inmerso el Espíritu de la Liberación integral del ser humano, tanto en el ámbito personal como social. El método persigue al hombre mismo, impregnándolo de un espíritu crítico y esperanzador, un espíritu que lo conduce a leer los signos de los tiempos y a mantenerse en continuo discernimiento y en continua conversión.

Partiendo de la realidad, el método pasa por la experiencia del desierto, de la purificación, de la escucha de la vos de Dios, para hacer siempre nueva la experiencia con el Dios de Jesucristo.

El método conlleva una actitud espiritual de constante renovación a través de la Palabra y del Magisterio. Coloca a los cristianos en la actitud del Bautista, colocarnos en el desierto para comenzar de nuevo nuestro itinerario espiritual. Haciendo opción preferencial por los pobres y orientar la vida en la construcción del Reino de Dios.

En el método tenemos presente dos momentos fundamentales: el  Celebrar y Evaluar. La comunidad celebra creativamente su fe. Fe que brota de la acción liberadora de Dios. Los sacramentos se celebran como encuentros con Jesús y con la comunidad, la Eucaristía es la fiesta de la comunidad, donde cada hermano tiene un puesto y una misión.

La evaluación es parte del momento del actuar en el proyecto pastoral. Al mismo tiempo en el ámbito espiritual cada cristiano y cada comunidad, debe valorar su entrega por vivir y anunciar la buena noticia del Reino de Dios.

Somos conscientes que no hemos profundizado en: 1) la vinculación de este método con la Teología de la Liberación para dar énfasis al método en sí, y 2) que dicho método de alguna manera y en algunos lugares se ha desvirtuado, se saltan algunos de los pasos, se ha tendido a reducirlo a una mera actividad social y se ha dejado de un lado el ámbito espiritual personal, aspectos que hemos preferido no ahondarlos por motivos de espacio y para presentar de manera humilde y suscita la propuesta del Método  ‹‹Ver-Juzgar-Actuar››.

Boris  Rivera

1. Cf. Bruce J. Malina-Richard L. Rohrbaugh, 1996, Los evangelios sinópticos y la cultura mediterránea del siglo I, Comentario desde las ciencias sociales, Editorial Verbo Divino, Navarra, p 192.
2. Cf. Biord Castillo Raúl, 2004, Ponderación Teológica del Método Ver, Juzgar y Actuar, ITER,  REVISTA DE TEOLOGÍA No. 34, Caracas, p 20.
3. Ibid… p 21.
4. Cf. Biord Castillo Raúl, 2004, Ponderación Teológica del Método Ver, Juzgar y Actuar, ITER,  REVISTA DE TEOLOGÍA No. 34, Caracas, p 29.
5. Ibid…, p 33.
6. C. Boff, 1990, Epistemología y Método de la Teología de la Libración, Mysterium Liberationis I, Editorial Trota, Madrid, p 107.
7. Cf. Biord Castillo Raúl, 2004, Ponderación Teológica del Método Ver, Juzgar y Actuar, ITER,  REVISTA DE TEOLOGÍA No. 34, Caracas, p 37.
8. Ibid…, p 40.
9. C. Boff, 1990, Epistemología y Método de la Teología de la Libración, Mysterium Liberationis I, Editorial Trota, Madrid, p 113.

The Love

REFLEXIÓN SOBRE EL HIMNO A LA CARIDAD

“Aunque hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si me falta el amor sería como bronce que resuena o campana que retiñe. Aunque tuviera el don de profecía y descubriera todos los misterios, -el saber más elevado-, aunque tuviera tanta fe como para trasladar montes, si me falta el amor nada soy. Aunque repartiera todo lo que poseo e incluso sacrificara mi cuerpo, pero para recibir alabanzas y sin tener el amor, de nada me sirve. El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo. No se alegra de lo injusto, sino que se goza en la verdad. Perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo. El amor nunca pasará. Las profecías perderán su razón de ser, callarán las lenguas y ya no servirá el saber más elevado. Porque este saber queda muy imperfecto, y nuestras profecías también son algo muy limitado; y cuando llegue lo perfecto, lo que es limitado desaparecerá. Cuando era niño, hablaba como niño, pensaba y razonaba como niño. Pero cuando me hice hombre, dejé de lado las cosas de niño. Así también en el momento presente vemos las cosas como en un mal espejo y hay que adivinarlas, pero entonces las veremos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré como soy conocido. Ahora, pues, son válidas la fe, la esperanza y el amor; las tres, pero la mayor de estas tres es el amor” (1 Cor 13, 1-13)

“SI ME FALTA EL AMOR, NADA SOY”
Este capítulo 13 de la Primera Carta a los Corintios es sin duda una de las páginas más bellas de los escritos paulinos, no solamente por la riqueza en su contenido sino por la connotación literaria y llena de vida que expresa. Quizás hemos escuchado este texto en reiteradas oportunidades y aunque nos parezca atrayente, no hemos tenido la delicadeza de detenernos ante él para reflexionar y meditar lo que el Señor, a través del apóstol San Pablo, quiere transmitirnos.

Parece curioso hoy en día ver la cantidad de jóvenes que citan algunos extractos de este “himno al amor” y lo publican en las redes sociales sintiéndose identificados con lo que dice allí, relacionándolo con el amor de pareja o con un deseo egoísta de posesión sensible o pasional. Lamentablemente la sociedad tiene una concepción muy limitada del amor, por esta razón comenzaremos esta reflexión por explicar la verdadera esencia del amor para poder interpretar lo que el apóstol quiere decir.

Ya desde los antiguos griegos se viene hablando de tres manifestaciones del amor conocidas con el nombre de Eros, Philia y Ágape. El Papa Benedicto XVI en el numeral 3 de su Carta Encíclica Deus Caritas est nos dice que el amor Eros se refiere al amor entre hombre y mujer, este término en el Antiguo Testamento griego se usa dos veces; el Philia es el amor de amistad, en el Nuevo Testamento es aceptado y profundizado en el Evangelio de Juan para expresar la relación entre Jesús y sus discípulos. Y el Amor Ágape es el preferido por los escritos neotestamentarios. Pero ¿Qué es el Ágape?

Aunque el apóstol al hablar del amor pareciera mirar sobre todo al prójimo, no se refiere a ese amor o simpatía que surge de manera espontanea en nosotros buscando el bien del otro, sino a un amor que trasciende y supera todo lo creado y se remonta a su creador, este amor nace del amor de Dios a los hombres, nosotros podemos corresponder a ese amor por el don del Espíritu Santo y en virtud de ese mismo amor descubrimos en nuestro prójimo al mismo Dios.

Ahora bien, en esta perícopa o extracto bíblico que tiene un sentido unitario y coherente, podemos resaltar tres aspectos importantes que forman el cuerpo del mismo: la superioridad y necesidad absoluta del amor, las manifestaciones y características concretas y la eterna permanencia del amor.

Conviene resaltar también el contexto en el cual escribe San Pablo, una comunidad en donde se insinúa la división y la discriminación, es por ello que en el capítulo que precede al himno al amor, el autor habla del “Cuerpo Místico de Cristo” donde Él es la cabeza y nosotros somos su cuerpo. Luego, en ese cuerpo, Dios ha derramado infinidad de dones a cada uno nosotros sus miembros, pero entre todos ellos, el amor es un don tan excelente, que sin él los demás dones pierden su razón de ser. Por esto, Santo Tomás de Aquino nos comenta que el Apóstol “con razón compara las palabras carentes de caridad al sonido de unos instrumentos sin vida, al de la campana o los platillos que, aunque produzcan un sonido diáfano, sin embargo, es un sonido muerto. Lo mismo ocurre con el discurso de un hombre sin amor; aunque sea brillante, es considerado como muerto porque no aprovecha para merecer la vida eterna”.

Este himno nos describe las quince propiedades o características del amor. El amor es paciente, es decir, actúa con serenidad en las situaciones adversas y contratiempos, o como decía San Gregorio Magno: “lleva con ecuanimidad los males que le infligen”. Es benigno, Santo Tomás de Aquino define la benignidad como “buena ignición”, “así como el fuego hace que los elementos sólidos se licuen y se derramen, el amor hace que los bienes que tiene el hombre no los retenga para sí, sino que los difunda a los demás”. El amor no es envidioso ante los triunfos del prójimo. No es orgulloso pues evita hablar y obrar arrogantemente. No se hincha evitando incluso el pensar alto de sí mismo. No es descortés ni interesado es decir, no busca utilizar al prójimo. No se irrita si las cosas no salen a su gusto y aunque las injurias vengan a provocarnos, no se deja conmover por la venganza, por ello, no toma en cuenta el mal ni guarda odio por nadie. El amor no se alegra de la injusticia que otros cometan, aunque ello traiga alguna ventaja momentánea. Se complace en la verdad, participa de la alegría que siente Dios y todos los hombres buenos cuando las cosas van por el recto camino. El amor todo lo excusa, tapa cuanto puede de los defectos de los demás. Todo lo cree pues tiene la tendencia a suponer en todos recta intención. Todo lo espera, no desconfía de las cosas y de las promesas que se le hacen y todo lo tolera. Luego de haber visto estas características es momento propicio para preguntarnos: ¿Es ésta la concepción de amor que yo tengo en mi vida? ¿Verdaderamente estoy practicando el amor? ¿Qué es lo que más me cuesta para vivir en el amor?, ¿En mi vida personal, cuántas veces he amado verdaderamente? Sin duda que el amor resume en sí todas las demás virtudes, que no son sino modalidades diversas de un mismo amor.

En este mismo orden de ideas, el autor expresa la duración por siempre del amor: todo pasa, los carismas de profecía, lenguas, ciencia. Pasarán incluso la fe y la esperanza pero sólo el amor permanecerá eternamente, gozándose de la unión directa y estrecha con el objeto amado. En este sentido es mayor que todos los demás dones de Dios: cada uno de ellos es concedido con el fin de que el hombre alcance la perfección y la bienaventuranza definitiva; el amor, en cambio es la misma bienaventuranza. En nuestra Madre celestial, la Virgen María podemos ver un prototipo claro del amor perfecto y auténtico, traducido en donación por completo de sí misma a Dios y a todos nosotros; por lo tanto, a ejemplo de ella, la invitación última es a permanecer en el amor y como dice san Juan, “quien permanece en el amor, permanece en Dios” (1 Jn 4,16)

Emerson Mora Mora

Tienes derecho a no querer creer

Un día le pregunté a un acólito adolescente que si creía que Jesús estaba realmente en la Eucaristía. Él, sinceramente me respondió que no creía. Ante esa respuesta dije: "Bueno...tienes derecho a no querer creer"

Él lo quiso y así es, para Él no hay nada imposible. Confiando en su Palabra  que es siempre nueva, que anima y nos hace vivir en la Esperanza, celebramos su presencia perenne y amorosa en un Pedazo de Pan. Corpus Christi, es la celebración del cumplimiento de la voluntad de Jesús: "Yo estaré con ustedes hasta el fin del mundo" (cf. Mt 28,20b), "Esto es mi Cuerpo...Esta es mi Sangre...Hagan esto en memoria mía" (cf. Lc 22, 19-20). Nos alegramos de manifestar nuestra fe en el Dios que vive y camina con su pueblo. Nuestro Dios y Salvador que está presente en la Eucaristía. 

Jesús Pan de vida. Sólo en Jesús tenemos vida, y vida en abundancia. El alimento es para los seres vivos una necesidad primordial, si no nos alimentamos adecuadamente morimos. Nuestro hermano Jesús quiso quedarse como alimento espiritual. Todos los días Jesús se comparte y nos alimenta en la mesa de la Palabra y de la Eucaristía; se nos da como alimento de vida, que fortalece y vivifica nuestro cuerpo y nuestra vida con Dios, que nos lleva a compartir nuestra vida como ofrenda viva y agradable a Dios , viviendo en amor y unidad con nuestro prójimo; es el "Fármaco de Inmortalidad" (san Ignacio de Antioquía).

Jesús presencia Liberadora. En la Eucaristía Jesús nos sigue liberando de todo aquello que nos impide estar en comunión con Él y con los hermanos. Nos libera del egoísmo, porque Él se ha dado todo y se sigue dando a todos; nos libera de la soberbia, porque Él se ha quedado humildemente en un pedazo de Pan; nos libera de todo aquello que produce muerte, ya que Él se ha quedado como presencia que da la vida. 

Jesús Fuente de Amor. Por amor se ha quedado con nosotros. Experimentamos ese amor que produce amor. La Eucaristía nos lanza al Amor, entregar nuestra vida al servicio de nuestros hermanos, una entrega desinteresada, sin medida. Amor que sana, que transforma, libera.

Es el Misterio de fe, que se manifiesta silenciosamente, pero que si dejamos que actúe nos conforta, nos alimenta y nos renueva. 

En verdad tenemos derecho a no querer creer en la presencia real de Jesús en la Eucaristía, pero esto no determina nada. Para Dios no hay nada imposible, y si Él quiso quedarse en la Eucaristía, creamos o no creamos Él sigue estando allí, presente, vivo, lleno de amor, esperándonos para alimentarnos, para liberarnos, para darnos vida en abundancia y enviarnos construir un mundo nuevo donde reine la justicia el amor y la paz.
Boris Rivera

No es la luz...nos hace ver la luz

"El Padre y el Hijo sí se ven claro que son personas -distintas y en comunicación- pero no así el Espíritu Santo, que más parece una fuerza de Dios que una persona divina, ya que parece emanar de Dios en forma de gracia, de don, de impulso o de luz, pero no como una Persona"

La mentalidad que se mueve en torno al Espíritu Santo es la que se describe a continuación:


  • El Espíritu de Dios se muestra como la fuerza original que fecunda vitalmente las aguas. Pero no como una persona.
  • La experiencia del Espíritu del Señor no queda objetivada, en alguien personal: se le experimenta como alegría, luz y decisión, clima comunitario, etc. No se le experimenta como se experimenta a la persona de Jesús; no se puede pensar en él como semejante a una persona humana.
  • En su etimología y el sentido de la palabra "ruaj", "pneuma" o "spiritus" tiene en la culturas hebrea, griega y romana, muestran mucho más claro el concepto de "fuerza" que el de "persona", puesto que estas palabras se toman en la aceptación de: viento, respiración, vida, alma, "espíritu" creador de vida o "espíritu" inspirador.
  • La Sagrada Escritura se refiere al Espíritu más bien como un sujeto pasivo, semejante a un don entregado, que como a un sujeto que tiene una actividad personal. Se presenta como una fuerza que hace hablar a los profetas, que como a uno que habla, con la excepción de Hech 13,2.

(Estos significados dan como resultado que el Espíritu puede ser considerado como una actividad vital, no racionalizada, no objetivable, es decir: no definible conceptualmente, pero real y comunicable.)

El Espíritu Santo se manifiesta como subjetividad pura, incapaz de poderse vaciar en imágenes estáticas, en conceptos adecuados, incapaz de poder ser descrito objetivamente. No es la luz que vemos sino la luz que nos hace ver, no se muestra ella misma para que la veamos, sino los objetos son iluminados por la luz que los hace ver.



Estracto de:
ROVIRA BELLOSO, Josep Maria

Tratado de Dios Uno y Trino.







Este es el tiempo de la Misericordia

Nuestro hermano Jesús nos mostró con su vida cuál es el gran Deseo del Padre: la presencia salvadora de su Reino entre nosotros. Jesús optó por la voluntad amorosa del Padre. Los evangelios sinópticos colocan a Jesús después de ser bautizado, en el desierto. El desierto como lugar de escucha, de encuentro y discernimiento. El desierto como el volver a iniciar, el volver a ubicarse antes de entrar en la  tierra prometida. Jesús en el desierto marca el nuvo comienzo de una vida con Dios. En la experiencia del desierto, Jesús de Nazaret, ante las tentaciones opta por el plan amoroso de Dios. Es el punto de partida: aspira a un nuevo orden social de cosas, un nuevo orden económico que tenga como base la solidaridad y la caridad; un nuevo orden político, donde la corrupción no tenga cabida y se ejerza el poder como servicio; un nuevo orden religioso, donde no se cometan injusticias en nombre de "dios".

Jesús pasó haciendo el bien. Jesús presenta con su vida un nuevo paradigma, y esto lo hace ser un "hombre en conflicto". Es normal que dentro de nuestra condición humana, haya miedo a lo nuevo. De igual manera  hay rechazo a aquello que no tenemos seguro y que es incierto. Del mismo modo podemos reaccionar ante aquellos que no piensa de forma similiar a nosotros y sobre todos, podriamos ser capaces de cometer las atrocidades más grandes cuando nos defraudan, nos engañas o nos cambian nuestros esquemas. La muerte de Jesús tiene su fundamento en que Jesús presentó otra forma de vivir, otra forma de religiosidad, mostró que el mundo que Dios quiere. Es por eso que se le juzga y se condena a muerte a Jesús. Un juicio religioso y un juicio político son los que llevan a la muerte a Jesús. Juicio religioso: se hace llamar Hijo de Dios, ha dicho que puede destruir el templo y recostruirlo en tres días, perdona pecados, etc. Jesús es condenado a muerte en nombre de "dios". El juicio político de Jesús, es condenado aunque no había motivo, delito para hacerlo. Pero Pilato es condicionado cuando le dicen:  "si no condenas a este hombre no eres amigo del César". En el juicio ante Pilato, Jesús es condenado en nombre del poder político, del emperador; podemos decir  también que fue en nombre de "dios". Jesús es condenado a muerte en nombre de los ídolos, de los ídolos que se habían hecho los poderes políticos y religiosos. 

Jesús murió en la cruz, manifestó la muestra más grande del amor, entregar su vida por la humanidad, por la causa del Reino, en fidelidad a la Voluntad amorosa de Dios. Dios lo resucitó, a dignificado a su siervo Jesús.

La resurrección de Jesús es la muestra que el proyecto salvador de Dios no se quedó en algo estéril, no se quedó en la muerte. Jesús resucitó y está vivo. Este es el acontecimiento que provocó la fe de los primeros cristianos, ya que esta fe es el único hecho histórico que podemos comprobar, y ese acontecimiento que provocó dicha fe es la resurrección de Cristo. El proyecto de Dios sigue vivo, es actual, está vigente.

La presencia liberadora de Dios se sigue manifestando en nuestro mundo. Hay una fuerza que nos lleva al conocimiento del Padre y del Hijo; fuerza que nos recuerda todo lo que Jesús dijo e hizo. El Espíritu Santo es esa fuerza de vida que nos mueve y nos conduce actualmente a la Realidad Trascendente que es Dios.

Ese mismo Espíritu es el que nos conduce a dirigir la mirada en nuestros hermanos, nos hace reconocerlos como Don de Dios, quita del corazón del ser humano todo egoísmo, envidia, maldad; y nos hace vivir en fraternidad, amando sin medida a todos. Esa fuerza amorosa de Dios que abre nuestros ojos y nuestra mente para poder cambiar nuestra realidad de muerte y desesperanza. Presencia liberadora que nos lleva a construir un mundo nuevo donde reina la justicia, la paz, el amor y el perdón.

Es el tiempo de la misericordia, es el tiempo de Dios, es el tiempo del Amor. Dios sigue actuando, poniendo su corazón en nuestra miseria. Dios es presencia y sigue actuando amorosamente en aquellos que han roto las ataduras del egoísmo y han trascendido encontrando en la mirada de su hermano la epifanía perenne de Dios.










Nuestro Dios se hizo pueblo

En medio de la noche, 
noche oscura, noche larga, 
que mi pueblo soportaba, 
y en silencio como un niño, 
su esperanza alimentaba. 

De pronto en esa noche, 
como luces prendidas, 
mi pueblo se encendía, 
y este niño que esperaba 
sus manitos levantaba. 

Algo nuevo está naciendo 
y en mi pueblo está latiendo. 
Algo nuevo está naciendo,
con nosotros va subiendo. 
Algo nuevo está naciendo 
con los pobres va creciendo. 

El yugo que soportaba, 
las cadenas que llevaba, 
los barrotes que apretaban, 
se fundieron con el fuego 
que quemaba en sus entrañas. 

Si en medio de las calles 
mucha sangre está corriendo, 
nuevos surcos van abriendo; 
y aunque un hombre está muriendo 
muchos niños van naciendo. 

Con dolor van sembrando 
los que luchan por ser libres, 
los que aman, los humildes; 
muy contentos volverán a cosechar 
lo que han sudado. 

Algo nuevo está naciendo 
y con fuerza está creciendo 
en el seno de mi pueblo; 
algo nuevo está naciendo: 
nuestro Dios se hizo pueblo

Está cerca

Nos acercamos al momento más esperado de este tiempo, el nacimiento de Nuestro Salvador.
Jesús, el Dios con nosotros, que se hace hombre en nuestra historia, y con ello la Ternura y la Alegría de Dios queda manifestada para siempre.